Los 5 peores momentos para romper

Terminar una relación siempre es un momento difícil pero hay quien elige los momentos más inoportunos para hacerlo. Según diversos estudios, el día después de San Valentín es una de las fechas en las que más parejas se separan pero existen otros momentos que deberían evitarse para que la situación no sea aún peor. Uniplaces, portal de reserva de alojamiento para estudiantes internacionales, explica las 5 peores situaciones para dejar a tu pareja cuando eres estudiante.

Época de exámenes: son semanas difíciles en que las emociones, los nervios y el estrés invaden a los estudiantes de cualquier universidad, lo que resulta una combinación de sentimientos demasiado vulnerable para cualquiera. “Si realmente aprecias a tu pareja y quieres lo mejor para ella, no la desestabilices en unos días tan importantes”, puntualizan desde Uniplaces.

En una fiesta: es un momento divertido, eufórico y agradable, por lo que no es la situación ideal para hacer pasar un mal rato a tu pareja. Aprovecha otros momentos a solas en los que podáis hablar cómodamente, en lugar de un momento rodeado de amigos y buen ambiente dónde el objetivo es pasárselo bien.

Antes de una entrevista de trabajo: hoy en día encontrar un empleo es más difícil que encontrar pareja por lo que los candidatos suelen estar bastante más nerviosos que en su primera cita. Los nervios pueden sacar lo peor de uno mismo y éstos se acumulan los días y horas antes de la entrevista por ello si estás pensando en romper mejor espera a otro momento en el que la ruptura no tenga tantas opciones de acabar en una discusión.

El día de la graduación: sin duda es un día que todo estudiante recordará el resto de su vida. Es un día feliz, importante e irrepetible, se celebra el fin de una etapa pero como estudiante, no el de una etapa en pareja. Es uno de los peores días para romper porque no sólo una relación, si no también uno de los recuerdos más bonitos en la vida de un estudiante.

El día antes de irte de Erasmus: antes de empezar una gran aventura como es un Erasmus, déjalo todo bien atado porque los que sufren son los que se quedan. Si tienes decidido que el Erasmus lo quieres vivir en solitario, toma las decisiones con tiempo para que tu pareja se pueda hacer a la idea, no lo dejes todo para el último momento porque sólo conseguirás generar rencor, odio y tristeza en tu pareja.

¿Cuál es el método que más conviene a tu hijo para aprender otro idioma?

Son muchos los padres que quieren que sus hijos aprendan inglés desde pequeños pero ¿cuál es el mejor método que se adapta a tu hijo? Monkimun, expertos en desarrollo de aplicaciones para niños, han hecho una selección de las fórmulas más eficaces para que los pequeños aprendan idiomas de la manera más fácil.

One Person One Language (OPOL). Es el método ideal para los niños cuyos padres hablen idiomas distintos. El bebé identifica un idioma en concreto con un determinado interlocutor, por lo que puede cambiar de registro idiomático sin dificultad en función de la persona con la que tenga lugar la interacción, incluso cuando comparta espacio con ambos progenitores al mismo tiempo. Para una total efectividad, cada padre tendrá que hablar el idioma prioritario de manera natural.

TPR “Total Physical Response”. Este método, acuñado en 1965 por James Asher, es el más indicado para bebés que, aunque todavía no pueden hablar, ya son capaces de escuchar y llevar a cabo instrucciones. El progenitor puede dar indicaciones, establecer patrones o jugar a diferentes juegos, y el pequeño responderá físicamente al indicador. Contemplar cómo su padre o madre reaccionan positivamente a su respuesta logrará que el bebé internalice el idioma, y lo motivará a seguir aprendiendo. El progenitor no debe despreciar el llamado “periodo de silencio”, en el que el niño aún no produce nuevas palabras. Aunque se observen muestras de ello, el nuevo lenguaje está absorbiéndose sin duda alguna.

Fonética sintética. Este método es el que utilizan los profesionales de la enseñanza nativos. A partir de los 2 años, los niños pueden adaptar su aparato fonador para pronunciar los fonemas ingleses como lo harían los anglosajones. De esta manera, aprenden a hablar y comprender el idioma antes de aprender a leer y escribir, tal y como sucede con la lengua materna. En la práctica, el niño tendría que escuchar e identificar los diferentes fonemas, prestando atención a los grafemas y sonidos que representan. A posteriori se usan estos conocimientos alfabéticos progresivamente en palabras fácilmente descifrables, frases y textos completos.

Preview Review. Este sistema es el más recomendable para los niños que no han tenido contacto con otro idioma antes de los 3 años. Consiste en la traducción simultánea de cada palabra y concepto, haciendo varias repeticiones. Las frases usadas deben ser muy cortas y claras para una buena asimilación. Conforme el niño avanza con el segundo idioma debe irse reduciendo el uso del primero. Este método es uno de los más lentos ya que como a esa edad el idioma materno está muy interiorizado es más complicado introducir otro lenguaje.

Desde Monkimun recomiendan complementar cada uno de estos métodos con materiales audiovisuales que permitan crear un ambiente de inmersión total, tales como cuentos, canciones, vídeos en inglés o aplicaciones como Lingokids. Sobre todo en el último caso, donde el uso de estos recursos es imprescindible para captar la atención del pequeño y hacer su aprendizaje más ameno. El uso de estas herramientas permitirá que los niños asimilen naturalmente el idioma asociando todos los elementos que lo componen, como grafías, imágenes, sonido, música y experiencias que refuerzan lo aprendido.

Lingokids está disponible tanto para dispositivos iOS como para Android, en la App Store y Google Play.