Uniplaces destinará el 65% de su inversión global a España

Uniplaces, portal de reserva de alojamiento para estudiantes, celebra su segundo año en España convirtiéndose en la plataforma preferida de quienes buscan piso en nuestro país. En estos dos años, España se ha convertido en el principal mercado de la compañía “debido al gran número de Erasmus que recibe y a la movilidad interna de estudiantes que existe entre unas Comunidades Autónomas y otras”, explica Mariano Kostelec, co fundador de Uniplaces.

Por esta razón la empresa ha decidido destinar el 65% de su inversión global a España con el objetivo de “seguir ayudando a los propietarios a alquilar sus viviendas de forma rápida y segura, y promover entre los estudiantes tanto la movilidad nacional como internacional”. La inversión irá destinada, entre otras cosas, a abrir una oficina en España en junio y contratar treinta empleados este 2016.

Desde su llegada en 2014, la compañía ha gestionado reservas que superan el millón de noches y ha incrementado un 400% el beneficio económico de los propietarios que alquilan sus viviendas a través de la plataforma, pasando de un millón de euros en 2014 a cuatro millones de euros en 2015. Un crecimiento que desde Uniplaces atribuyen “a que los estudiantes se han convertido en los inquilinos preferidos ya que tienen una alta rotación y pagan puntualmente, lo que ha hecho que crezcan los anuncios de alojamiento dentro de la web”.

Los estudiantes han encontrado en Uniplaces la plataforma más fiable, rápida y segura para encontrar alojamiento a distancia ya que el portal elimina la incertidumbre de reservar y pagar por una vivienda que no se ha visitado al garantizar que los inmuebles publicados en la web han sido verificados por un equipo de profesionales.

Uniplaces cuenta actualmente con más de 16.000 habitaciones repartidas entre: Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, Salamanca, Málaga, Alicante, Zaragoza, Palma de Mallorca, Cádiz, Córdoba y Murcia. Este año, la compañía quiere continuar su expansión nacional y abrir en otras ciudades universitarias que permitan ampliar sus servicios.  “Para Uniplaces, España es el mercado de referencia por lo que ampliar el número de ciudades y consolidar las ya existentes forman parte de nuestros propósitos para 2016”, afirma Kostelec.

Según los datos recogidos de la plataforma la estancia media de los alquileres ronda los cuatro meses y medio, y los estudiantes internacionales que vienen a nuestro país proceden, principalmente, de Estados Unidos, Italia, Francia, Portugal, Brasil y China.

Uniplaces colabora, además, con las principales universidades del país y asociaciones de estudiantes (ESN y AIESEC, entre otras) para favorecer la movilidad estudiantil. En este sentido, acaba de lanzar la tercera edición de la Beca Uniplaces que paga el alojamiento de 15 estudiantes durante un semestre y tiene previsto establecer un plan de becas junto con diversos organismos. Por último, con el objetivo de mejorar la empleabilidad de los jóvenes españoles, la compañía lleva a cabo un programa de  prácticas laborales que permite que los estudiantes accedan al mundo laboral de la mano de una compañía internacional.

Los riesgos de la economía colaborativa

La economía colaborativa es uno de los sectores que más tienen en cuenta los emprendedores cuando piensan lanzar su negocio. Suelen ser proyectos baratos, fáciles de diseñar y, normalmente, cubren necesidades básicas por lo que tienden a tener un nicho de mercado relevante. Sin embargo, este tipo de negocio se mueve en una zona gris dentro de la legalidad vigente en nuestro país por lo que, desde Ad&Law, firma especializada en asesorar a startups, recomiendan que “antes de lanzarse con una idea que se base en la economía colaborativa se informen sobre los riesgos legales que entraña emprender dentro del sector y las posibles sanciones que pueden tener que asumir”.

Según Ad&Law, la legislación española no ha evolucionado como la del resto de países de nuestro entorno por lo que existen grandes riesgos regulatorios. Por ejemplo, uno de los mayores problemas a los que están teniendo que hacer frente muchas empresas emergentes de servicios de limpieza a domicilio es el de ‘qué clase de trabajador tienen’ ya que Hacienda está empezando a considerar que el papel de la startup como intermediario desaparece cuando el profesional sólo trabaja con pedidos de esa empresa. Es decir, Hacienda considera que en realidad se tratan de ‘falsos autónomos’ una figura ilegal, mientras que, las startups, se reafirman en que ellos sólo intermedian entre clientes y profesionales.

Otro problema que pueden tener las startups de economía colaborativa relacionadas con transporte de viajeros es que si Hacienda considera que los conductores tienen una dependencia total o muy importante de estas plataformas y que éstos tienen que cumplir con las condiciones que les marca la compañía, la inspección puede llegar a estimar que hay ajenidad por lo que corren el riesgo de ser sancionados e incluso pueden verse obligados a cerrar o trasladar el ámbito geográfico de su negocio.

Durante los últimos dos años también se han consolidado los servicios de reparto como el de comida a domicilio. En estos casos, al tener una demanda muy alta se necesitan muchos repartidores y, puede darse el caso, de que los moteros que llevan la comida al cliente trabajen prácticamente al 100% para una startup, lo que podría llegar a entenderse como ‘trabajadores por cuenta ajena’ por lo que deberían tener los mismos derechos que cualquier otro empleado del sector. Para salvar este inconveniente algunas startups están subcontratando el servicio a otras empresas, que se extinguen cada cierto tiempo, o se han visto obligadas a hacer contratos por pocas horas.

La firma explica que la inspección de trabajo ha fijado un criterio general contrario a las figuras que necesitan las plataformas de economía colaborativa, al menos para el lanzamiento y expansión de su actividad: autónomos con remuneración variable y que cumplan con todas las instrucciones técnicas de las empresas (algo que no tiene que ver con la figura de autónomo dependiente que ya existe en la legislación), contratos temporales sin tener que alegar las causas previstas en los convenios, flexibilidad en el establecimiento de los centros de trabajo, etc.

A esto hay que sumar la incertidumbre recaudadora del Estado que no ha decidido qué política fiscal tiene que seguir para obtener impuestos derivados de la actividad de empresas de economía colaborativa, tal y como ya obtiene de la economía tradicional. Así, aunque de momento la mayoría de las empresas de economía colaborativa sólo pagan los impuestos típicos (sociedades, IVA y, cuando crecen, IAE) se vislumbra la intención del Estado de recaudar más ya que Hacienda está obligando a casi todos los portales y marketplaces a enviar sus datos, referidos a ámbitos tan dispares como alquileres de viviendas, los trayectos en coche o la limpieza de hogares con el objetivo de recabar toda la información disponible sobre estas empresas.