Lo que debes saber si vas a convivir con un estudiante internacional

Tener compañeros de pisos puede ser una de las mejores experiencias de la etapa universitaria pero también se puede convertir en una verdadera pesadilla si la convivencia se vuelve insoportable. Con el regreso a las aulas a la vuelta de la esquina, Uniplaces.es, servicio de reserva de alojamiento para estudiantes, ha preguntado a más de 1.000 estudiantes europeos cuáles son los comportamientos de convivencia que más odian para que la convivencia en los pisos compartidos sea lo más armónica posible.

  • No limpiar: En este caso, son los estudiantes españoles los que no soportan vivir en un ambiente sucio. Mientras que los portugueses y los alemanes son los que menos nerviosos se ponen si están en un piso un poco desordenado. Aun así, la compañía señala que la suciedad en el hogar es lo que más molesta a todos los estudiantes en general, sean de la nacionalidad que sean.
  • Robar la comida: Es uno de los incordios más comunes en un piso de estudiantes. Las jornadas intensas de estudios o la época de exámenes, hacen que en muchas ocasiones, realizar la cesta de la compra se vuelva imposible. En este caso, los alemanes y los ingleses son los que menos soportan que les desaparezca comida del frigorífico, mientras que los italianos se muestran más indulgentes si les desaparece algún condimento de la despensa.
  • Traer demasiados invitados: La diversión y las fiestas forman parte de la etapa estudiantil y más si hay un piso donde celebrarlas. Pero a los alemanes y los franceses no les gusta que les invadan su espacio con invitados y extraños, siendo las cuantiosas visitas un motivo de enfado común. Por el contrario, a los italianos la afluencia de amigos en el piso, no les suponen un problema de convivencia.
  • Ser demasiado ruidoso: Es difícil no hacer ruido al volver a altas horas de la noche o cuando suena el hit del momento en la ducha. Pero debes saber que son los españoles a los que más les molesta el ruido. Vivir en un ambiente relajado y tranquilo en su día a día, es imprescindible para tener una buena convivencia con ellos. Mientras que los portugueses son menos intransigentes en este caso.
  • No socializar: Hay universitarios muy independientes y que disfrutan de la soledad o de una buena serie televisiva encerrados en su habitación sin hacer mucha vida en las zonas comunes de la casa. En este sentido, los alemanes se aburren pronto de convivir con estudiantes poco sociables, siendo en muchas ocasiones motivo para buscar otro piso.  Los ingleses y portugueses, por el contrario, se consideran muy independientes y la soledad no será un problema para ellos.
  • No cerrar la puerta con llave: Asegurar la casa antes de salir o irse a la cama, es un gesto que se debe hacer siempre para proteger el hogar y que muchos estudiantes, por despiste o falta de costumbre no realizan. Para los ingleses, éste será un motivo de enfado ya que es un comportamiento que no soportan, mientras que a los españoles y portugueses poco les importa si te despistas y no cierras con llave.

Menos del 1% de las startups españolas están preparadas para un exit

Se calcula que en España hay más de 3.000 startups aunque según estimaciones de Ad&Law, firma especializada en asesorar a emprendedores, sólo el 1% de ellas está preparada para afrontar un exit. Oliver von Schiller, director de la firma, explica que “lograr un exit es el objetivo final de bastantes startups españolas pero si tenemos en cuenta que, aproximadamente, sólo el 20% recibe financiación, probablemente sólo 1 de cada 100 sea capaz de llevar a cabo un exit total o parcial”.

Tradicionalmente, un exit hace referencia a la salida a bolsa de una compañía. Una decisión estratégica con la que las startups pueden lograr importantes beneficios económicos vendiendo acciones. Sin embargo, para cotizar en la bolsa española se exigen muchos requisitos económicos como, por ejemplo, que la compañía tenga un capital mínimo de 1.202.025 euros, sin tener en cuenta la parte de capital correspondiente a accionistas, o que cuente con la obtención de unos beneficios mínimos en los dos últimos ejercicios o en tres no consecutivos en un periodo inferior a cinco años.

Todo ello muestra que cotizar en bolsa no sale barato, a Telepizza, empresa mediana, le ha costado 32 millones de Euros. “Unos números a los que es difícil que pueda hacer frente una startup ya que suelen financiarse con rondas relativamente pequeñas cuyo destino es mejorar el producto o realizar alguna expansión internacional”, afirman desde Ad&Law. Ante esto, recuerdan que también existe el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), una opción más económica ya que el coste de salir en bolsa para las empresas se mueve entre 300.000 y 500.000 euros.  No obstante, a pesar de estar operando desde 2006, esta alternativa no acaba de funcionar y ha tenido grandes fracasos como Gowex, Bodaclick o Zinkia.

Además de los elevados costes, un exit tiene otros inconvenientes como que suele obligarse al emprendedor a seguir vinculado al proyecto y a no vender un determinado porcentaje de sus acciones durante un tiempo determinado para dar más seguridad a la iniciativa, lo que resta libertad de movimiento a las empresas, y el hecho de que operar en algún mercado implica responder ante organismos públicos lo que significa que la información de la empresas y sus resultados serán transparentes y públicos.

Desde la firma consideran que “los requisitos y exigencias económicas para afrontar un exit en bolsa hacen que en España la mayoría de exits sean fusiones o adquisiciones con terceras compañías, mayoritariamente extranjeras”. En estos casos las startups necesitan cumplir menos requisitos pues les vale con estar capacitadas para superar un proceso de due dilligence para que tenga lugar el exit.

Los exit de venta a terceros o adquisiciones son más frecuentes en Estados Unidos y Europa, aunque en España se da mucho menos que en otras regiones de nuestro entorno debido a que “aún a muchos emprendedores españoles les sigue costando desprenderse de sus proyectos”, señala Oliver von Schiller. “Todas estas fórmulas pueden ser totales o parciales. Es decir, o el emprendedor desaparece del proyecto o sigue vinculado con una participación menor”, finaliza el director de la firma.

Aunque estos requisitos dificulten un exit en bolsa, la realidad es que en otros países como China o India son más frecuentes debido, principalmente, al alto nivel de los inversores, de sus mercados secundarios y de sus empresas. “En España el tamaño de los venture capital aún es limitado y el de los mercados secundarios aún más, seguramente porque el tamaño medio de las empresas también es menor que el de otros países, por lo que no se dan las condiciones necesarias para que crezca el porcentaje de startups capaces de sacar adelante un exit”, apuntan desde la firma.